Miercoles, 23 de Agosto del 2017
LOS TACONES DE OLIVIA

“MI MADRE ERA RARA”

admin 2 mayo, 2016 NURIA ROCA, OPINIÓN 14 comentarios

Igual llego un poco tarde… O no. Cuando alguien se convierte en madre, es madre siempre, todos los días. Así que aquí va hoy, 2 de Mayo, mi homenaje a mi madre. Lo hago en forma de relato, el que hice como prólogo para el libro “Viva la madre que me parió” de El Monaguillo y Arturo Parroquia…

MI MADRE ERA RARA

Tengo la necesidad de leer este libro para aprender. Para aprender cómo eran el resto de madres. Mi madre, la que me parió a mí, no es una madre como las demás. Esto es cierto y los que me conocen lo saben, pero para los que no, yo se lo cuento. Mi madre no cocinaba, nos llevaba a mi hermana y a mí al bar “Los Malagueños”, en Valencia, a comer bocadillos de lomo con patatas. Si comíamos en casa siempre hacía macarrones con tomate y atún. Era de lo poco que sabía hacer y ahora que han pasado los años hay que reconocer que tampoco le salían muy buenos. Mi madre no cocinaba y no cosía. Mi madre, que fue una mujer separada desde muy joven, se iba de copas de vez en cuando. Mi madre tenía novios distintos. Mi madre era, es, una gran madre, pero no es una madre cualquiera. Ya sé que el libro es de humor y parece que yo esté intentando hacer un chiste porque este tipo de madres en los años setenta no eran muy habituales. No. Lo que cuento es verdad, mi madre me llevaba a las manifestaciones y a los conciertos, tenía carnet de conducir, nos llevaba a mi hermana y a mí de acampada, montaba la tienda y hacía la hoguera para calentarnos. Mi madre era la hostia, pero no habría inspirado un libro así.
Yo a mi madre nunca la he llamado mamá, sino por su nombre. Lo que ocurre es que hasta el nombre era raro: Ene. A mi madre todo el mundo la llama Ene, de Enedina. Yo también la llamo así. Aunque lo más sorprendente no es que la llamemos Ene, como abreviatura de Enedina, sino que además ella no se llama Enedina, sino María del Carmen. La que se llamaba Enedina era su abuela y para no dar un disgusto a su abuelo, que insistía en ponerle el nombre de su esposa, le engañaron diciéndole que la habían bautizado Enedina. La mentira fue muy absurda porque duró tanto tiempo que todo el mundo se acostumbró a llamarla así y mi pobre madre no se enteró hasta los doce años de que la habían bautizado como María del Carmen, que es su verdadero nombre. Lo dicho, todo fue muy raro desde el principio.
A pesar de todo esto y de ser un poco ́jipi ́, mi madre tenía también sus cosas de madre. Su poquito de saliva para curar las heridas, sus frases de “¿Os habéis creído que esto es un hotel?”; “Yo un día cojo la puerta y me voy”; “¿Es que hablo en chino o qué?” Naturalmente, siempre tenía una rebequita a mano por si nos enfriábamos en el parque. Aunque fuera agosto a 40 grados, siempre tenía el temor de un inoportuno resfriado. Su mano, como la de todas las madres del mundo, como la mía, se convertía en un termómetro de enorme precisión al tocarnos la frente. Después de hacerlo algunos segundos mirando al infinito decía con una pasmosa seguridad: “37. 8 … Mañana vas al cole”
Vamos que mi madre era rara, pero en el fondo era una madre con sus cosas de madre.
Yo, ya lo he dicho, necesito aprender con este libro. Un libro muy necesario, porque a las madres hay que reivindicarlas por haber hecho de nosotros lo que somos. Es un tópico, topiquísimo, pero en gran medida somos como somos gracias a nuestras madres o por culpa de nuestras madres.
Yo creo que Ortega y Gasset, por muy filósofo que fuera, no estuvo fino el día que dijo eso de “Yo soy yo y mi circunstancia”… Qué va, Ortega, deberías haber dicho: “Yo soy yo… y mi madre”.
Yo ya os he hablado de la mía, la que me parió, y estoy deseando conocer a las demás a ver cómo son.
Pasó la página y me pongo a ello.

NURIA ROCA

Compartir

Acerca del autor

14 Comentarios

  1. Paquita 27 junio, 2016 at 5:10 pm

    Estoy escribiendo aquí por varios motivos aunque quizá el más importante sea que esto es anónimo, que necesito exteriorizarlo gritando a los cuatro vientos y porque es una manera de quedarme en paz.

    Mi madre es rara no más que muchas madres.

    Desde pequeña sufrió de la manera más cruel que puede sufrir una madre por parte de su padre. Madre soltera a los 16, conoció a mi padre cuando tenía 18 y me tuvieron con los 19. Separada a 800 km de su ciudad natal donde vivía con su familia se fue a vivir con mi padre, hay que decirlo 25 años mayor que ella. Los 13 primeros años fueron años de discusiones, de riñas, de platos rotos, gritos… a partir de ahí, se separaron. Mi hermano se marchó a trabajar fuera y yo me quedé en medio de los dos. No quiero parecer “pobrecita” pero desde luego no es nada grato estar en medio de tus padres. Esos años se convierten en pesadilla en pesadilla para una niña de 16 años.

    Mi madre es rara, no más que muchas madres.

    Años de ludopatía, bulimia, depresiones intento de suicidio y finalmente ingreso en un hospital de salud mental
    Tras 4 años de idas y venidas de casa en casa de mi padre o mi madre me mudo con mi abuela a la ciudad natal de mi madre. Aunque con ella vivo tan solo 9 meses, paso en esa ciudad 3 años. Durante 3 años me desintoxico como puedo con ayuda de profesionales de intentar ser la madre de mi madre.

    Pasados esos años vuelvo a mi ciudad natal con mi madre, para volver a estudiar… pero la cosa no cambia mucho. Sigo de casa en casa, gritos, amenazas, discusiones. Se llega a tal punto de echarme de casa. Vuelta a casa de mi padre, como aquel perro que va de casa en casa porque nadie le quiere tengo que asumir mi situación. Mi padre no muestra nada sus sentimientos, quizá le vi llorar un par de veces en su vida y las dos en sueños. Pasado un tiempo, vuelvo con mi madre, con quien a pesar de todo, tengo una relación más cercana que con mi padre.

    Me las ingenio para escapar de nuevo de allí. Me ahogo, me asfixio, necesito espacio, tiempo, casi al cumplir los 26 y yo allí, estudiando una carrera interminable, y pidiendo a mis padres para comprar un pantalón cuando tengo roto el otro. HUIR. Necesitaba HUIR.

    Mi madre es rara, no más que muchas madres.

    Tras encontrar un trabajo precario en la ciudad natal de mi madre, me traslado, una vez más a vivir con mi abuela. Aquí, me intento quedar, trabajando de sitio en sitio, buscando algo estable, hasta que sin quererlo, una persona quizá más loca o más cuerda que yo, a quien conocí hace más de 10 años se fija en mi locura. Llamémoslo Jaimito. Jaimito es un punto de apoyo en mi vida, por no decir el que más. Tras un año con mi abuela decido independizarme con Jaimito y para mi sorpresa mi madre se muda con mi abuela dos meses después.

    Han pasado dos años desde que está aquí mi madre, justo delante de donde trabajo.Ahora tengo la obligación de complacer a mi madre, de estar con ella. De intentar llevar una relación madre – hija como de película. Y la verdad, ahora que me puedo sincerar, esa relación la tengo más con mi abuela o mi tía (la hermana de mi madre) que con mi propia madre.

    No paro de preguntarme si cuando sea madre mis sentimientos cambiarán. No me veo idolatrándola como mucha gente lo hace con su madre, aunque todas sean raras.

    Mi madre es rara, no más que muchas madres. Pero, ¿Yo también lo seré?…

  2. Severina 12 mayo, 2016 at 2:23 pm

    Hola Nuria! No entiendo cómo he llegado a esto de estar escribiendo esto la verdad…porque debería estar estudiando Italiano para mañana…pero bueno ya habrás visto que me disperso aun tomando pastillas para mi falta de atención por supuesto autodiagnosticadas. …A lo que vamos. La madre que me parió se fué prontito, recien cumplidos mis 14, pero me quedé al cuidado de la que todavía ejerce de madre y abuela de mis 3 hijos. A ella le pasó lo que a tu madre que se llama Mª Angeles pero le llamaron Severina por mi abuela que era la que mandaba. Hoy tiene 88 años pero tiene una vitalidad que no se la aguanta. Nunca se casó porque a mi abuelo no le gustaba el que ella quería y ya no quiso ningún otro…cosas de antes. Se fué a servir a Francia durante 13 años. Y mira tu por donde que a mi me hicieron ese bonito regalo y no precisamente llamandome Mª Angeles jajaja. Un abrazo de una paisana

  3. Joaquín Abraldes 11 mayo, 2016 at 6:32 pm

    Yo creo que nunca existe un concepto genérico de Madre, cada uno tiene sus peculiaridades y forma de ser, la mía digamos que es una madre inversa a la tuya, menos “hippy” mucho mas preocupada por mi y mas digamos anclada al concepto de madre clásica y tradicional.

    En el fondo lo mas importantes es valorar lo que nos aporta nuestra madres sea del estilo de personalidad que sea, porque siempre tiene una buena voluntad para a la hora de ofrecernos cualquier tipo de consejo, sea el correcto o sea erróneo.

    En definiiva tu post es estupendo Nuria y me declaro a partir de hoy follower de tu blog jijii.

    Un cordial saludo y espero empezar a seguirte la pista también en la Radio.

    Pd: Soy un chico de la generación del 90 pero algunos de esos chicos nunca te olvidaremos en tu paso por el waku waku, al menos yo nunca que quede maravillado ante tu saber estar en antena.

  4. Rous 8 mayo, 2016 at 7:54 pm

    Ya hace de esta entrada,pero no he podido reprimir comentar… Yo tengo 36 años y mi madre también era rara… Sobre todo porque me tuvo a los 47 años así que fue una madre mayor. Yo me daba cuenta de que no era como las demás, incluso de pequeñita algún niño me dijo que era mi abuela !(qué cabreo me cogí…). Y conducía ,y mi padre no,y estudió,y mi padre no, odiaba las labores domésticas,cocinar…. Así que eran unos padres bastante particulares la verdad. Me ha dado mucha fuerza todo aquello, es un ejemplo a seguir ,por muchas cosas y porque ya no están. Me ha encantado tu post.

  5. Ana 4 mayo, 2016 at 6:13 pm

    Mi madre también es “maravillosamente” rara, tampoco cocinaba ni cosía. Separada con dos cachorros de 2 y 4 años, veintipocos años, trabajaba por las mañanas en el MOPU, por las tardes en un despacho de abogados y por las noches estudiaba graduado social y oposiciones cuando eran nacionales…
    Antes de dormir nos leía todos los días un cuento y nos arropaba así que ese momento suplía otras “ausencias”
    Conducía, se pintaba el ojo, saltaba como nadie al tirón con tacones, jugaba con nosotros como si no hubiera un mañana…
    Luchadora, generosa, independiente, afortunadamente nada convencional

  6. Cristina 4 mayo, 2016 at 1:25 pm

    Mi madre si es convencional. Tan convencional que en su época las chicas no estudiaban, solo lo suficiente para casarse con un hombre trabajador y dedicarse a cuidar de su marido, los hijos y la casa. Y esa casa debía estar como los chorros del oro, la comida siempre a punto para cuando llegara mi padre de trabajar, a mesa puesta. Los hombres eran los reyes de la casa, sin imposiciones, era algo natural: “pon la mesa”… me decía los fines de semana…¿por qué yo, y mi hermano?…que no te lo tenga que decir otra vez…y así toda su juventud. Pero llegó el día de la jubilación de mi padre, la emancipación de los hijos…y ella seguía cocinando y limpiando como el primer día…hasta que empezaron a faltarle las fuerzas…y empezaron los problemas en casa. Mi padre ayudaba pero no compartía las tareas, y ella no podía más, no puede…yo creo que ahora se arrepiente de no haber sido poco convencional, de no haber sido más rebelde, de no haber estudiado, haberse sacado el carnet, haber sido ella misma…pero ya es tarde y me da mucha pena…

  7. sabina 2 mayo, 2016 at 9:54 pm

    Me ha encantado este post, Nuria. Mi madre también era rara, bueno ella y mi padre. Lo malo es que mi madre por la presión social quiso ser la madre perfecta, quiso hacer lo que creía que se esperaba que una mujer de su tiempo hiciera, y en el camino se dejó sus ilusiones y sus sueños. Cargo con la culpa de su frustración a mi padre, y al final y a pesar de quererse apasionadamente, y dijo apasionadamente en lo bueno y en lo malo, acabaron separándose. De ellos me ha quedado una educación que no cambio por nada ya que mirando alrededor me doy cuenta de lo importante que es mostrarnos a nuestros hijos tal como somos sin filtros y merengue, sabiendo que además de padres y madres somos personas con miedos y sueños, que la vida no se acaba en la maternidad y que nuestros hijos son el motor de nuestra vida, pero también nuestra pareja, nuestro trabajo y nuestros amigos. Que ofreciéndole y mostrando le todo este mundo nuestro, aprenderán de las relaciones y de las experiencias sabiendo que la perfección es ser imperfecto.
    Gracias Nuria, por, desde tu posición pública, dar voz a todas esas personas que no necesitamos nada más que vivir cada día para ser feliz sin importarnos demasiado lo políticamente correcto. Un abrazo a ti y a tu autenticidad. Sabina.

  8. EL KAY 2 mayo, 2016 at 6:17 pm

    Ya intuía algo de esto sobre ti y es por tu forma de ser y de compórtate, que alguien te había educado de forma no convencional y me alegro que haya sido tu madre pues la unión entre madre e hija es tan especial como la vida misma, por eso me alegra que sea así y ademas puedas transmitir a tus familiares y amigos esta “rarezas”. Mi madre también es rara pero de la generación anterior por eso mi crianza y mi educación es muy pero que muy rara y extraña aquí también incluyo a mis hermanas,

    P.S. desde que descubrí tu programa de radio lo escucho siempre que puedo, pues no hay nada mejor que empezar el día con alegría y buen humor.

  9. Eva 2 mayo, 2016 at 1:58 pm

    Me a encantado!!! Como te entiendo,mi madre trabajaba mucho,conducía y era y es independiente y muy valiente mientras todas las madres k yo conocía eran amas de casa,durante muchos años no me di cuenta de la suerte que tengo

  10. Iris sanchez 2 mayo, 2016 at 12:35 pm

    Mi madre fue,es y será una madre poco convencional,por decirlo de alguna manera.
    Su preocupación por sus hijos y por sus nietos a veces puede ser desmesurada,y al mismo tiempo se le puede pasar el día de tu cumpleaños y no felicitarte.
    Siempre ha sido de llevar la delantera en todo hasta en su separación por querer desarrollar su carrera profesional,algo q en su tiempo tuvo q luchar y mucho.
    Luchadora ,trabajadora,mis hermanos y yo,hemos tenido el mejor ejemplo le debemos ser quienes somos y como somos tb con defectos..quizás poco convencionales!

  11. guillermo grandal alonso 2 mayo, 2016 at 11:21 am

    que suerte que la tienes nuria la mia murió hace año y pico era la persona mas inteligente de mi familia, cada familia es un mundo distinto , no sabia que tu madre estaba separada, eso es duro , el matrimonio de mis padres duro toda la vida
    un beso nuria

  12. Lara 2 mayo, 2016 at 10:27 am

    Hola Nuria, me llamo Lara. Nunca había escrito en un blog ni seguido a nadie, pero hace unos meses que mi mundo es otro y viene por vaarias razonez. Te escribo el comentario con este post, porque todo empezó con mi madre. Mi madre siempre nos ha demostrado a mí y a mis hermanos que la confianza en la familia, y en especial con ella, era lo que nos iba a hacer crecer como personas, y no lo niego, soy quien soy gracias a mi madre que es mi mejor amiga.
    En 2014 le diagnosticaron cáncer de mama, cosa que nos costó muchas lágrimas y dolor, pero a pesar de eso ella fue una heroína, nos demostró que la vida era un regalo y que el día a día se hacía especial si de verdad querías que lo fuese.
    El día de su última quimio, el 13 de octubre de 2015 vino una fatídica noticia, me diagnosticaron un linfoma de hogdkin, que es cáncer en el sistema inmunológico, sólo curable con quimio y radio. A mis 22 años de edad y en primer curso de carrera universitaria, mi mundo se desmoronó por completo, por unas semanas y dado que estaba encerrada en el hospital, pensé que se había acabado la felicidad para mí.
    Pero no, allí estaba ella para abrirme los ojos, allí estaba mi “mami” para decírmelo todo con un beso y una caricia. “El miedo no existe, el miedo somos tú, yo y quien lo quiera tener”. Esas palabras retumbaban en mi cabeza con cada lágrima de desesperación.
    Mi madre fue, es y será siempre una gran madre, no sólo me dio la vida, sino que me la devolvió cuando algo quiso arrebatármela.
    Mi historia está en el instagram, no sé si leerás esto pero hice ese mini blog en el insta para ayudar a gente como yo que a veces no enxuentra razones para ser feliz, me he dado cuenta de que he ayudado mucho ya que no sólo me han hablado enfermos, sino médicos y enfermeros agradeciéndome el punto de vista del paciente.
    Ojalá leas esto y colabores con mi causa.
    Instagram: mividadecolores

    • admin 2 mayo, 2016 at 2:38 pm

      Hola Lara! Muchas gracias por compartir tu historia… Acabo de entrar en tu Intagram y efectivamente es la vida misma en colores!!! Enhorabuena por el ejemplo, la lucha, el esfuerzo y sobre todo la generosidad porque con tu día a día estás ayudando a mucha gente que está pasando por una situación similar… A mi hermana le acaban de diagnosticar cáncer de mama, está ahora con todas las pruebas y empieza en breve el tratamiento… Tiene miedo, tenemos miedo, pero también muchas ganas de demostrar que esto va acabar siendo una anécdota y un argumento más para saber que la vida mola y que de lo malo se aprende y se sacan mejores cosas… Suerte Lara! y GRACIAS!!!;)

  13. Elizabeth 2 mayo, 2016 at 9:39 am

    Me ha encantado Nuria leer lo “rara” que era tu madre, basta ya de madres que saben coser y cocinar, de esposas sumisas y de buenas madres. Eres una crack!!

Deja tu comentario