Lunes, 24 de Abril del 2017
LOS TACONES DE OLIVIA

EL MÓVIL ¿EN LA CENA O EN EL ROPERO?

Nuria Roca Granell 23 diciembre, 2013 NURIA ROCA 1 comentario

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Habrá que habilitar un espacio en la mesa para cada uno de los smartphone. De la misma forma que el pan tiene su sitio a la izquierda, los cubiertos se disponen en un orden preciso y la servilleta se dobla encima del plato, va siendo hora de que busquemos un hueco protocolario para poner en la mesa a nuestro inseparable compañero.
¿Esta Navidad permitimos los móviles o los dejamos en el ropero? La pregunta de este debate tiene trampa, es evidente que la respuesta es “depende”. Depende del número de cuñados pesados se den cita en la cena de Nochebuena. Si la cifra es superior a dos, no sólo debiera estar permitido, sino que debería ser obligatorio para poder escapar a través de la pantallita de esas insufribles conversaciones de política, deporte o modelos de coches.
Sin embargo, es posible que su familia sea como la de los anuncios, de esas que se echan de menos, se caen bien, se quieren y se reúnen en estas fechas para estar juntos y brindar con sinceridad por un año mejor para todos. En este caso, excepcional y casi milagroso, los móviles pueden ser un impedimento para la armonía y provocar la incomunicación.
En definitiva, sea o no sea Navidad, los móviles pueden fastidiar una comida o mejorarla notablemente. Dependiendo de cómo sea tu familia y lo insoportables que te resulten los comensales debes elegir si se permite el móvil o no. La verdad es que algunas ventajas sí tiene.
Es cierto que los smartphone impiden un montón de discusiones familiares en las cenas y comidas navideñas. Hace unos años era posible que tu marido y tu padre se enzarzaran en una discusión de horas sobre si el Real Madrid tenía 31 ligas o 32. O tus dos cuñadas podían pasarse la cena haciendo cálculos para descubrir la edad exacta de Ana Obregón: “Pero cómo va a tener sólo 58 años –dice la primera- si a mí me saca por lo menos 10”; “Pero qué dices Rosario –replica la otra- cómo vas a tener tú 48 si yo tengo 52 y tú eres mayor que yo”. Estas conversaciones navideñas tan amenas ya no se producen porque a la primera duda entra uno en la wikipedia y comprueba con exactitud la edad de todo el mundo y hasta la última copa que ha ganado el Madrid a lo largo de toda su historia.
La verdad es que a veces se agradecería una cena navideña sin que nadie hablase, posiblemente el silencio absoluto sería el escenario ideal para estos encuentros familiares, pero aún habiendo muchos cuñados a los que aguantar, yo voto porque este año empecemos a dejar los móviles en el ropero. Tampoco está tan mal que hablemos unos con otros, aunque sea de fútbol, de política o de modelos de coches. Es solo una vez al año y eso no hace daño aunque sea sin un móvil con el que escaparse vía Tuiter o Facebook.
Eso sí, en Navidad no permitiría el móvil en las cenas familiares, pero sí en las comidas de empresa, porque esa tortura me parece insuperable sin un teléfono de por medio. Menos mal que la crisis ha traído algo bueno y casi no quedan cenas de empresa. Ya no hay que aguantar al pesado de administración, que para una vez que sale se pone muy patoso, o al de Recursos Humanos contando chistes sin parar… Ahí sí que deberían permitirse los móviles para hacerle fotos a tu jefe con algunas copas de más cantando en el karaoke…
Por cierto, el Real Madrid tiene 32 ligas y Ana Obregón 58 años, veinte más que yo… A ver quién me lo discute sin un móvil a mano.

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1 Comment

  1. Raquel 15 enero, 2014 at 11:45 am

    No está mal la reflexión, sin embargo me ha parecido fuera de lugar e incluso hiriente una frase para las que estamos sin trabajo después de haber trabajado en la misma empresa 22 años y a poco de cumplir los 53.
    La crisis pocas cosas ha traído buenas y desde luego que no haya cenas de empresa no es una de ellas, porque eso quiere decir que cada vez hay menos empresas y menos personas que llevarse un sueldo a final de mes.

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